La infancia ha sido la gran olvidada de la historia. Los relatos de las naciones se han construido ignorando su presencia. Al plantear esta exposición, nos propusimos hacerla visible a través de las piezas de nuestro acervo.
Las prácticas del vestir se relacionan con la identidad individual. Antes de que la ropa se comprara lista para usar, vestirse era también un proceso que generaba entramados y redes de proximidad.
La muestra convoca a escuchar e imaginar la tormenta como archivo vivo: registros meteorológicos, interferencias electromagnéticas provocadas por el temporal, visualizaciones de datos, rituales e imaginería popular.
El concepto museo ha evolucionado a lo largo de la historia; desde el surgimiento del coleccionismo en la antigüedad preclásica, hasta el museo como un ámbito de encuentro e intercambio, que favorece el desarrollo del pensamiento crítico.