Mujeres de dos orillas. Diciembre 2019 - Octubre 2020

Mujeres de dos orillas, proyecto de los museos Etnográfico y Colonial Juan de Garay de Santa Fe e Histórico Cabildo de Montevideo, que busca visibilizar el protagonismo de las mujeres en ambas márgenes del Plata durante el SXIX.

Si bien en el campo de las ciencias sociales y en ámbitos de la producción científica, artística y cultural se ha consolidado un campo de investigaciones vinculadas a la historia de las mujeres y las relaciones de género a través de la historia; en los museos dicha perspectiva recién comienza a instalarse como un espacio fecundo de investigación, orientado al desarrollo de conocimientos que posibiliten incluir esta mirada al momento de replantear la museografía. Si entendemos los museos como instituciones productoras y difusoras del conocimiento, que contribuyen a la construcción y recreación de la memoria colectiva a través del rescate, la preservación y la exposición del patrimonio; problematizar y enfatizar las representaciones femeninas y genéricas en las propuestas museográficas se torna tarea imprescindible.

Escribir la historia de las mujeres es sacarlas del silencio, afirma Michelle Perrot y retoma el interrogante de Marguerite Yourcenar, “(...) Si todo es la historia ¿Por qué las mujeres no pertenecerían a la historia?(*) La invisibilidad de las mujeres en el relato histórico persiste, particularmente en los textos propuestos desde el sistema educativo.

Mujeres de dos orillas, exposición producida colaborativamente entre el Museo Etnográfico y Colonial Juan de Garay de Santa Fe y el Museo Histórico Cabildo de Montevideo, busca precisamente, visibilizar y comprender la historia de las mujeres de ambas márgenes del Plata durante el siglo XIX.

(*) Perrot, Michelle. Mi historia de las mujeres. FCE, Buenos Aires. 2008.

De mujeres y revoluciones

En América, entre los siglos XVIII y XIX una oleada revolucionaria sacudió a las posesiones de las viejas monarquías europeas transformándolas social, política, geográfica, cultural y económicamente. Entre los movimientos más destacados pueden mencionarse el de los Comuneros en Paraguay (1721-1735); la Rebelión de Venezuela (1749-1752); la Revuelta de Quito (1765); el Movimiento del Socorro (Nueva Granada, 1781); la Sublevación de Túpac Amaru (Perú, 1780). El ciclo prosigue con las revoluciones de la independencia desencadenadas en el bienio 1809-1810 y llega hasta la emancipación de Cuba en 1902. Desde principios del siglo XIX, las mujeres tuvieron un rol poco conocido, por los sesgos aún presentes en la escritura de la historia en clave patriarcal. Muchas mujeres, más que bellas anfitrionas de las tertulias, o generosas donantes de joyas, adquirieron gran importancia en los movimientos revolucionarios del siglo XIX. En el Río de la Plata, su participación durante este período histórico, no se redujo sólo a apoyar a maridos o familiares, sino que garantizaron activamente la logística militar haciendo conexiones como emisarias o espías y combatieron hasta dejar su vida. En las ciudades, durante el periodo revolucionario, discutieron estrategias, aportaron dinero de sus herencias o dotes, organizaron actividades sociales lucrativas y prestaron sus casas para reuniones clandestinas. En la campaña, estuvieron en los fuertes y las pulperías, como espías o combatientes. Muchas fueron las mujeres que durante el siglo XIX se comprometieron con las ideas revolucionarias dentro y fuera de los campos de combate. Sus acciones,sin duda de gran riesgo, no llevaron firma, pero contribuyeron al logro de la independencia americana.

Diciembre 2019 / Octubre 2020
 

 

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