Gabinete de curiosidades

Mayo - Octubre 2026

El concepto museo ha evolucionado a lo largo de la historia; desde el surgimiento del coleccionismo en la antigüedad preclásica, hasta el museo como un ámbito de encuentro e intercambio, que favorece el desarrollo del pensamiento crítico mediante la revisión de narrativas hegemónicas.

En la Edad Moderna, el acceso a los museos se limitaba al ámbito de las elites sociales cercanas a los detentores de poder. Durante el Renacimiento, la visita a las cámaras de maravillas y a los gabinetes de curiosidades de los coleccionistas era un privilegio de la aristocracia y sus círculos más íntimos. En estos, el espectador se sumergía en un microcosmos donde podía contemplar desde objetos que se vinculaban al mundo de la magia, la adivinación y la religión -como ampollas de vidrio con sangre de dragón, cuernos de unicornio y raíces de mandrágora-, hasta otros que hacían gala del poder y carácter de su propietario: joyas valiosas, esculturas y óleos de reconocidos artistas. Reyes, nobles y burgueses de los siglos XVI, XVII y XVIII competían por poseer la colección de maravillas más extraordinaria.

La idea que rompe con este acceso exclusivo fue marcada por el bullir enciclopedista de la Ilustración, pero hasta mediados del s. XX los museos utilizaron sus colecciones para educar el “buen gusto” y otros cánones de conducta.

Hoy los museos son centros de referencia en la vida cultural de las ciudades; atraviesan procesos que se sostienen a través del trabajo de quienes conservan, investigan y potencian la capacidad narrativa de las colecciones. La praxis de los museos es dinámica y, lejos de ser espacios neutros, son protagonistas en “un mundo donde hay cada vez más información y menos significado”.1

Lic. Rosana Carrete
Directora
Museo Histórico Cabildo

 1. Baudrillard J. Simulacros y Simulación,1981.

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