Historia

29.11.2013 - 13:37

El Cabildo de Montevideo fue protagonista y testigo privilegiado de los acontecimientos políticos, sociales y culturales más importantes de nuestra historia.

El 1º de enero de 1730, día de la fundación jurídica de la ciudad, Don Bruno Mauricio de Zabala señalaba como sede del ayuntamiento a la casa del Capitán Pedro Gronardo,  situada en la calle Frontera (Piedras) y de la Iglesia (Ituzaingó). La misma fue construida en piedra, barro y techo de cuero.

Años más tarde, en 1737, ante la precariedad de dicha construcción se decidió edificar un nuevo edificio en la calle del Medio (Juan Carlos Gómez) y Carrera (Sarandí). Si bien la nueva sede no fue construida con materiales demasiado consistentes, logró sobrevivir con altibajos durante el siglo XVIII.

El incesante y continuo desarrollo comercial que experimentó Montevideo en ese fin de siglo, contribuyó a que la ciudad experimentara una serie de cambios urbanísticos y edilicios. Al disponer de los recursos económicos necesarios, las autoridades de la época resolvieron la construcción de una sede más importante. A tales efectos, hacia 1803, el gobierno comunal de la ciudad decidió demoler por completo la vieja edificación y según el proyecto original del Maestro Tomás Toribio, se procedió a construir con sólidas paredes de piedras sillar, la sede definitiva del Cabildo de Montevideo. Tal como su nombre lo indica y de acuerdo a la legislación española, el edificio albergó espacios para las funciones capitulares y también dependencias carcelarias.

El Cabildo de Montevideo fue protagonista y testigo privilegiado de buena parte de los más importantes acontecimientos políticos, sociales y culturales de nuestra historia ciudadana. Por casi cien años fue el reducto del primer gobierno comunal que tuvo la ciudad; dentro de sus bóvedas se reunió el Cabildo Abierto de 1808 que promovió la creación de la primera Junta de Gobierno propia; por sus puertas desfilaron las avanzadas artiguistas en 1815 instalándose en ese mismo año el Cabildo Gobernador. Asistió a las fastuosas ceremonias del régimen luso-brasileño que se instaló en nuestro territorio; en sus salas se sancionó y se juró un 18 de julio de 1830 nuestra primera carta magna y fue sede del Poder Legislativo, el Consejo Nacional de Administración y el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otras instituciones. En él  juraron su cargo nuestros primeros presidentes desde Fructuoso Rivera en 1830, hasta José Serrato en 1923.

El Museo nació un 25 de agosto de 1915 por iniciativa de Alberto Goméz Ruano, ubicándose en la ex Quinta de Sierra, en Camino Castro y Molinos de Raffo. Fallecido Gómez Ruano se designó como director honorario a Horacio Arredondo, quién  a lo largo de 30 años realizó una labor histórica y antropológica  que se reflejó en el acervo, adquirido por donación o compra de objetos de la más variada naturaleza -mobiliario, pinturas, dibujos, grabados, puertas, verjas, alfarería, cerámica, diarios, abanicos, revistas - que ejemplifican la vida y evolución de la ciudad de Montevideo, así como sus usos y costumbres.

Cuando el edificio del Cabildo pasó a la órbita municipal, se definió el traslado del acervo antes mencionado a dicho edificio, siendo inaugurado un 21 de setiembre de 1958 el Museo y Archivo Histórico Municipal.
 

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